Preguntas Frecuentes De Mis Pacientes [F.A.Q.]
Aquí encontrará Preguntas que mis pacientes suelen hacerme, con sus respectivas respuestas.
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¿Cuándo se debe chequear la visión de los niños?
En general, a un niño se le deben revisar los ojos al momento del nacimiento, ya que en ese momento puede detectarse una catarata congénita, glaucoma congénito a alguna anomalía. Sin embargo, es preciso revisarlos a los seis meses y nuevamente a los dos años y antes de los cinco años para poder detectar a tiempo otros problemas tales como ambliopía, estrabismo y defectos relacionados con la necesidad de formular gafas. Posteriormente a los 9 años y a los 15 años se deben revisar nuevamente.
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¿Es posible que mi hijo herede mis defectos visuales?
Si ambos padres han tenido problemas visuales es muy posible que los hijos presenten dichos problemas. Sin embargo si sólo uno ha sido el afectado, es imposible predecir cuál va a ser el resultado.
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¿Si mi hijo se acerca mucho al televisor y a los cuadernos, debo hacerlo revisar?
Efectivamente esta situación puede ser indicio de problemas visuales que deben ser detectados y confirmados por el oftalmólogo. Otras manifestaciones tales como la preferencia del niño por los puestos de delante de la clase, confusión de letras, bajo rendimiento académico, torpeza al correr o caminar, tambien deben ser tenidos en cuenta como razones para consultar.
Desde que pasé los 40, he comenzado a tener dificultad con la lectura de textos y letras pequeñas, así como problemas con enfocar cosas de cerca.?Qué me puede estar ocurriendo?
El sistema óptico del ojo cuenta con un lente que ayuda a enfocar las cosas de cerca mediante su encurvamiento. Esto depende de la acción de un músculo interno del ojo (el músculo ciliar) y de la elasticidad de dicho lente, llamado cristalino. Con el envejecimiento se produce un endurecimiento del cristalino, proceso que impide el foco a corta distancia y por lo tanto obligará a utilizar gafas para cerca.
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¿El uso del computador daña mis ojos?
No existe ninguna evidencia de que los rayos luminosos que proyectan las pantallas de los computadores y otros monitores produzcan daños en los ojos. Sin embargo, quienes tengan problemas musculares -tales como insuficiencia en la convergencia- pueden sentirse cansados e incluso mostrar irritación en los ojos, ya que dichos instrumentos tecnológicos exigen una mayor fuerza y un buen paralelismo entre los ojos. Es por eso que, en vez de preocuparse por filtros y protectores, es mejor ser evaluado por un oftalmólogo para descartar este problema.
¿Los ejercicios me mejoran la visión?
En realidad, sólo si se tienen problemas musculares, los ejercicios realizados por un profesional de la ortóptica pueden aliviar las molestias, la fluctuación de la visión y otros síntomas relacionados. Por lo demás, no se han comprobado ejercicios que mejoren la visión.
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Si leo con poca luz, ¿le hago daño a mis ojos?
No. La luz es una ayuda para la visión y permite una lectura más confortable. Sin embargo, si no se cuenta con buena iluminación, ello de por sí no causa daños en los ojos.
¿Es riesgoso usar mucho mis ojos y esforzarlos?
No. Los ojos no se gastan por el uso. Su constitución está dispuesta de tal manera que puedan servir a la persona sin que esto amenace su salud visual.
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Si tengo un ojo dañado ¿Mi otro ojo se ve amenazado?
No, en el sentido de exigir más trabajo al otro ojo o fatigarlo más. Lo que sí es cierto es que el ojo único debe ser revisado con mayor frecuencia y protegerlo de accidentes que pongan en riesgo perder la visión.
¿Por qué razón me puedo quedar ciego?
Contar con un sentido, el sentido de la visión, nos hace susceptibles a perderlo. De hecho, hoy en el mundo la principal causa de ceguera es la aparición de cataratas, enfermedad que ocurre a las personas que pasan de los 60 años. Aunque tristemente no se han descubierto métodos que impidan su aparición, afortunadamente existe una solución inmediata mediante cirugía y vale la pena realizarla tan pronto como se detecte. El glaucoma se constituye como otra amenaza para la visión y el problema surge al saber que se trata de una enfermedad silenciosa que comienza después de los 40 y que si no se detecta a tiempo nos dejaría irremediablemente ciegos. La diabetes causa ceguera y por lo tanto su control es indispensable, así como una frecuente revisión con el oftalmólogo. Alteraciones de la retina como la degeneración macular relacionada con la edad, la retinosis pigmentaria y otras afines, causan ceguera sólo a un reducido grupo. Por ahora los avances científicos al respecto son lentos e inciertos. Es prudente en todo caso una revisión visual habitual para detectar tempranamente sus primeras manifestaciones y acudir al mejor de los consejos.
Contar con un sentido, el sentido de la visión, nos hace susceptibles a perderlo. De hecho, hoy en el mundo la principal causa de ceguera es la aparición de cataratas, enfermedad que ocurre a las personas que pasan de los 60 años. Aunque tristemente no se han descubierto métodos que impidan su aparición, afortunadamente existe una solución inmediata mediante cirugía y vale la pena realizarla tan pronto como se detecte. El glaucoma se constituye como otra amenaza para la visión y el problema surge al saber que se trata de una enfermedad silenciosa que comienza después de los 40 y que si no se detecta a tiempo nos dejaría irremediablemente ciegos. La diabetes causa ceguera y por lo tanto su control es indispensable, así como una frecuente revisión con el oftalmólogo. Alteraciones de la retina como la degeneración macular relacionada con la edad, la retinosis pigmentaria y otras afines, causan ceguera sólo a un reducido grupo. Por ahora los avances científicos al respecto son lentos e inciertos. Es prudente en todo caso una revisión visual habitual para detectar tempranamente sus primeras manifestaciones y acudir al mejor de los consejos.
Contar con un sentido, el sentido de la visión, nos hace susceptibles a perderlo. De hecho, hoy en el mundo la principal causa de ceguera es la aparición de cataratas, enfermedad que ocurre a las personas que pasan de los 60 años. Aunque tristemente no se han descubierto métodos que impidan su aparición, afortunadamente existe una solución inmediata mediante cirugía y vale la pena realizarla tan pronto como se detecte. El glaucoma se constituye como otra amenaza para la visión y el problema surge al saber que se trata de una enfermedad silenciosa que comienza después de los 40 y que si no se detecta a tiempo nos dejaría irremediablemente ciegos. La diabetes causa ceguera y por lo tanto su control es indispensable, así como una frecuente revisión con el oftalmólogo. Alteraciones de la retina como la degeneración macular relacionada con la edad, la retinosis pigmentaria y otras afines, causan ceguera sólo a un reducido grupo. Por ahora los avances científicos al respecto son lentos e inciertos. Es prudente en todo caso una revisión visual habitual para detectar tempranamente sus primeras manifestaciones y acudir al mejor de los consejos.
Contar con un sentido, el sentido de la visión, nos hace susceptibles a perderlo. De hecho, hoy en el mundo la principal causa de ceguera es la aparición de cataratas, enfermedad que ocurre a las personas que pasan de los 60 años. Aunque tristemente no se han descubierto métodos que impidan su aparición, afortunadamente existe una solución inmediata mediante cirugía y vale la pena realizarla tan pronto como se detecte. El glaucoma se constituye como otra amenaza para la visión y el problema surge al saber que se trata de una enfermedad silenciosa que comienza después de los 40 y que si no se detecta a tiempo nos dejaría irremediablemente ciegos. La diabetes causa ceguera y por lo tanto su control es indispensable, así como una frecuente revisión con el oftalmólogo. Alteraciones de la retina como la degeneración macular relacionada con la edad, la retinosis pigmentaria y otras afines, causan ceguera sólo a un reducido grupo. Por ahora los avances científicos al respecto son lentos e inciertos. Es prudente en todo caso una revisión visual habitual para detectar tempranamente sus primeras manifestaciones y acudir al mejor de los consejos.
¿Los niños tienen riesgo de quedarse ciegos?
Efectivamente existen algunas enfermedades que causan la ceguera infantil. La deficiencia de vitamina A causa alteraciones en la superficie del ojo que desencadenan una ceguera rápidamente. La necesidad de utilizar oxígeno para salvar recién nacidos bajos en peso o prematuros ha aumentado el riesgo de la ceguera del recién nacido que aunque no se detecta inmediatamente, exige de los padres llevar a control al oftalmólogo a partir de la sexta semana de vida del infante que necesitó oxígeno y luego cada dos semanas hasta que se le dé de alta o se le indique aplicar tratamiento, el cual instaurado en el momento oportuno preserva la visión del niño. La vacunación previa al embarazo previene infecciones como la rubéola que pueden causar cataratas en los niños. Otras causas como los defectos refractivos (miopía, hipermetropía y astigmatismo) son causantes de ceguera y de ambliopía y por lo tanto exigen una evaluación permanente de la visión de los niños con el fin de detectar a tiempo el problema y dar la fórmula más adecuada.
¿Por qué es que después de usar bifocales por muchos años, ahora, a los 70 años de edad noto que puedo leer sin necesidad de usar mis gafas?
En el proceso de envejecimiento del ojo, el cristalino, un lente que utilizamos para leer hasta los 40 a 45 años, ha perdido su elasticidad y nos exige el uso de gafas con fórmula para leer y desarrollar actividades visuales a corta distancia. Sin embargo, dentro de ese mismo proceso de envejecimiento, el cristalino va cambiando su poder y de pronto se hace más denso, lo cual permite enfocar sin ninguna dificultad, a corta distancia. Esto corresponde a los primeros síntomas de la catarata y se trata de una situación transitoria que frecuentemente concluirá con la necesidad de una operación que por fortuna es sencilla, ambulatoria y de muy buen pronóstico.
¿Cada cuánto es prudente cambiar mis gafas?
Las gafas se deben cambiar cuando no dan una adecuada visión o cuando se han deteriorado. Sin embargo, es difícil establecer un punto de comparación para saber si la visión se ha deteriorado, ya que se trata de una percepción subjetiva. Por lo tanto se recomienda una visita al oftalmólogo al menos cada dos años para registrar los cambios que se hayan dado. De todas maneras, lo usual es que una fórmula cambie durante la adolescencia y el crecimiento y posteriormente se mantenga igual, así es que después de los 18 años y hasta los 40 se puede realizar un chequeo cada cinco años, a menos de que note algo que moleste o preocupe.
¿De qué material deben ser mis lentes?
Los lentes de las gafas actuales se construyen en base a polímeros que ofrecen una seguridad ante la eventualidad de un accidente. De igual manera, se han perfeccionado los materiales para que, además de la seguridad, se pueda contar con lentes livianos, delgados y con mínimas distorsiones. Aunque en ocasiones son lentes con mayor costo, puede sentirse tranquilo si le ofrecen unos convencionales siempre y cuando no sean de vidrio, los cuales están fuera de indicación hace tiempo. Los ideales son de policarbonato cuya alta resistencia los hace idóneos para evitar daños en los ojos por accidentes y golpes en las gafas.
¿Las gafas de sol son buenas para mis ojos?
No existe ninguna evidencia de daño causado por el uso de gafas de sol. De hecho, ellas ayudan a demorar la aparición de cataratas causadas por la acción del sol. De todas formas, prefiera las gafas con filtro UV y no tan oscuras, ya que las que oscurecen mucho al ojo, permiten que la pupila se abra un poco más y pueden favorecer algo de daño con la luz Ultravioleta.
¿Mi hijo puede usar lentes de contacto mientras practica deportes?
Sí. Los lentes de contacto permiten una muy buena agudeza visual para los deportes. En todo caso, no protegen al ojo contra daños y lesiones propias de cada deporte. Por lo tanto es recomendable, además de los lentes de contacto, utilizar gafas protectoras diseñadas para deportistas.
¿Si además de los lentes, tengo unas gafas formuladas, me las puedo poner al mismo tiempo que llevo puestos mis lentes?
No. La fórmula resultante sería la suma de los poderes del lente y de las gafas y por lo tanto la visión disminuiría. Sin embargo, si usa lentes de contacto y necesita leer con gafas, como ocurre en mayores de 40 años, puede dejarse los lentes puestos y utilizar una fórmula de gafas específica para estos casos.
¿Tengo astigmatismo y quiero usar lentes de contacto blandos. Éstos me corregirían bien mi astigmatismo?
La tecnología actual de lentes de contacto ha permitido la corrección del astigmatismo hasta ciertos valores y con la limitante de no ofrecer el 100% de calidad visual que se requiere. Es por ello que lo habitual es recomendar lentes de contacto rígidos para etos casos.
¿Además de mis visitas habituales al oftalmólogo para chequeo de mis lentes, cuándo debo consultar?
Se presenta ojo rojo, dolor o cambios en la visión debe consultar sin demora para evaluar las causas del problema y darle tratamiento oportuno.
¿Y si no quiero o no puedo usar ni gafas ni lentes de contacto, tengo alguna otra opción segura?
Efectivamente, hoy se cuenta con la tecnología adecuada y segura para eliminar los problemas de la visión tales como la miopía, el astigmatismo y la hipermetropía. Se trata de una cirugía (la cirugía refractiva) que, mediante instrumentos precisos y el uso de un tipo de láser frío (Éxcimer), se logra en cuestión de minutos una corrección permanente y efectiva mediante la cual no vuelve a usar gafas permanentes ni necesitar el uso de lentes de contacto. La cirugía es por lo tanto ambulatoria, segura, realizada bajo anestesia local y con una recuperación que le permitirá volver a sus actividades habituales al otro día de la cirugía, cuidando de no tocar los ojos por dos semanas.
¿Si lo que necesito es dejar de usar las gafas para leer, me puedo operar?
No. En la actualidad lo que se ofrece para la presbicia, sacrifica la visión buena de un ojo para lejos con el fin de que éste ojo pueda leer mientras que el otro continúa con una visión favorable para lejos. Ello conlleva la disminución en la capacidad de ver en tres dimensiones y entorpece labores tales como conducir automóviles. Si su problema visual también es para ver de lejos, se puede corregir éste último quedando, de todas maneras la necesidad de gafas para leer.
Quiero saber si soy apto para la cirugía refractiva. ¿Qué debo hacer?
Se opera a quienes tengan un defecto visual corregible con gafas o lentes que le obliguen a usarlos permanentemente. Dicho defecto visual debe haber permanecido estable en los últimos controles. De igual manera, se estima prudente realizar la cirugía después de los 18 años aunque esto se debe analizar en cada caso. Se toman, además, unas medidas especiales de los ojos con las cuales se determina si la persona es apta o no para la cirugía. Para ello, quienes han usado lentes de contacto, deben suspenderlos durante 8 días (blandos) o 20 días (duros). Su oftalmólogo tendrá la facultad de indicar si usted es apto o no para la cirugía.
Tengo cataratas pero mi visión es buena. ¿Cuándo me debo hacer operar?
En la medida en que sus actividades no se vean entorpecidas por la carencia de visión, no existe una razón suficiente para realizar pronto la cirugía y deberá controlar su visión una o dos veces al año para detectar cambios. Su oftalmólogo le puede recomendar la cirugía una vez su visión sea menor al 50% (20/40) ya que con este nivel visual, sus actividades sí se verán afectadas. De igual manera, si la progresión de la catarata se acompaña de glaucoma o elevación de la presión del ojo, es prudente realizar pronto la cirugía.
¿Me pueden quitar las cataratas con láser?
No. La catarata se puede operar mediante técnicas que exigen la apertura del ojo con incisiones de diferentes tamaños según la técnica. En la actualidad, la técnica que usa una herida de apenas 3 milímetros es la que se realiza con la ayuda del ultrasonido: la facomulsificación. Dicha técnica facilita una rehabilitación más rápida que las otras aunque en general la seguridad es similar y se puede contar con un buen resultado independiente de la técnica utilizada.
¿Corro algún riesgo al hacerme operar de cataratas?
Con el advenimiento de las técnicas actuales los riesgos han disminuido pero aún existen complicaciones tales como la infección, el desprendimiento de retina, la inflamación de la mácula o el desplazamiento del lente que se deja dentro del ojo. Estas son situaciones que ocurren muy pocas veces pero que son efectivamente los riesgos que corre una persona al someterse a la cirugía. De todas formas, al comparar los riesgos con la posibilidad de recuperar la visión, es indiscutible la decisión de realizarse la cirugía.
Tengo degeneración macular relacionada con la edad. ¿Debo tomarme las tabletas de zinc?
Tanto las tabletas como los preparados que contienen zinc y vitaminas antioxidantes mejoran la situación de las células de la retina que aún no han sido afectadas y previenen un deterioro progresivo de la visión. Es muy importante que se reflexione sobre el hecho de que al tener el problema, no hay forma actual de recuperar la visión. Se utilizan ayudas visuales para mejorar las condiciones de vida y se insiste en el tratamiento con zinc para evitar la pérdida total de la visión, a pesar de que sabemos que aunque se realice el tratamiento, el problema puede avanzar.
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